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#Cardioconciencia: cuida tu corazón

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Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en el mundo, ¿sabes cuáles son? Entre las más conocidas se encuentran la arteriosclerosis, el infarto al miocardio, las enfermedades cerebrovasculares y la hipertensión, siendo esta última una de las más comunes, manifestándose dependiendo de la edad, sexo, grupo étnico, educación y otras variables que constituyen factores que predisponen a su padecimiento.


Cigarrillo

El hábito de fumar aumenta el riesgo de presentar infarto, trombosis cerebrales y oclusiones arteriales de las extremidades en personas con hipertensión.

Sobrepeso

Produce un aumento de la presión arterial, riesgo de padecer diabetes y baja tu autoestima.

Dieta alta en sal, azúcar y grasas

Como referencia, idealmente el consumo diario de sal no debe sobrepasar los seis gramos ya que el exceso de sal promueve la salida de agua circulante y por tanto se produce un alza de presión arterial.

Al momento de escoger tus comidas considera que existen “Bombas de Sal”, que son alimentos frecuentemente consumidos y contienen gran cantidad de sal, por ejemplo, los cubitos de caldo concentrado, sopas y purés envasados, embutidos, cecinas, mayonesa y salsa de soya. En cambio, las frutas y verduras contienen la cantidad de sal que el organismo requiere y además son ricas en vitaminas y fibra que ayuda a una digestión adecuada.


¡Ejercítate para cuidar tu corazón!

El ejercicio es recomendable porque reduce los niveles de presión. Ayuda a mantener el peso y colesterol adecuados y contribuye a manejar las tensiones emocionales.

Para que el ejercicio físico sea efectivo, debe prolongarse mínimo 30 minutos y no menos de tres veces por semana ¡es momento de moverse!

Caminar, trotar, nadar, andar en bicicleta y bailar son excelentes ejercicios a los que también se puede incorporar la familia.

El contenido de esta página web es solo indicativo de conductas que en general son catalogadas como saludables y no son en ningún caso una solución médica. Ante cualquier malestar consulte siempre con su médico. No se automedique.